TINTA
Solo un marcador, una hoja y un instante robado al tiempo. Garabatear se volvió lo único posible: una pequeña descarga, un gesto urgente que necesitaba salir, sin reglas, sin pensar demasiado.
Así nació GARABATUM: desde un estado emocional tan simple como profundo. Un territorio donde el trazo se libera, donde el impulso se vuelve juego, y donde incluso el error encuentra su propio sentido.

